17  Escribir la tesis: el arte de no morir en el intento

17.1 La tesis no se escribe, se reescribe

Aquí va la verdad que nadie te dice en los manuales de metodología: escribir es la parte más difícil de la investigación. No el análisis. No la recolección de datos. Escribir.

¿Por qué? Porque escribir te obliga a pensar con claridad. Mientras tus ideas están solo en tu cabeza, pueden ser vagas, contradictorias, incompletas, y tú ni te enteras. Pero cuando las pones en papel, la realidad te golpea: “Espera, esto no tiene sentido.” Becker (2007) lo dice sin anestesia: “si no puedes escribirlo, es porque no lo has pensado lo suficiente.”

Y eso está bien. Eso es el proceso.

17.2 El mito del primer borrador perfecto

No existe. Punto.

Tu primer borrador va a ser malo. El segundo va a ser menos malo. El tercero va a empezar a parecerse a algo decente. Así funciona.

Los mejores académicos que conozco no escriben mejor que tú en su primer intento. La diferencia es que reescriben más. Un buen capítulo de tesis puede pasar por 5-10 versiones. No es falta de talento; es el proceso normal de escritura académica. Sword (2012) analizó los hábitos de escritura de cientos de académicos y encontró que los más productivos no eran los más talentosos; eran los que tenían rutinas de escritura consistentes.

Entonces deja de esperar a que “llegue la inspiración” y empieza a escribir. Aunque sea mal. Un borrador malo se puede mejorar. Una página en blanco no.

17.3 La rutina mata al bloqueo: el método Silvia

Silvia (2007) tiene un argumento devastadoramente simple: no existen los “bloques de escritura.” Lo que existen son malos hábitos de escritura.

Su propuesta:

  1. Asigna un horario fijo a la escritura. No “cuando tenga tiempo.” Tiempo fijo, innegociable, como ir al gimnasio (pero más útil).
  2. Escribe todos los días laborales. Aunque sean 45 minutos. La consistencia supera a las maratones de fin de semana.
  3. Establece metas concretas. No “trabajar en la tesis” (demasiado vago). Sino “escribir la sección de resultados descriptivos” o “revisar las citas del capítulo 3.”
  4. Rastrea tu progreso. Lleva un registro de cuántas palabras escribes por sesión. Ver el número crecer es motivador.
  5. No esperes motivación para empezar. La motivación viene después de empezar, no antes. Sentarte y escribir genera motivación. Esperar motivación genera series de Netflix.

El dato que Silvia da y que me cambió la vida: los académicos que escriben 30-45 minutos diarios producen más al final del año que los que hacen maratones de 8 horas los fines de semana. Y lo hacen con menos estrés, mejor calidad, y menos bloqueos.

17.4 La estructura IMRyD y sus variantes

La mayoría de los textos académicos en ciencias sociales (especialmente artículos y tesis cuantitativas) siguen la estructura IMRyD:

  • Introducción: ¿Cuál es el problema y por qué importa?
  • Marco teórico / Revisión de literatura: ¿Qué sabemos y desde dónde miramos?
  • Metodología: ¿Cómo lo investigué?
  • Resultados: ¿Qué encontré?
  • Discusión y conclusiones: ¿Qué significa lo que encontré?

17.4.1 Variantes comunes

Para tesis cualitativas, la estructura puede ser más flexible:

  • Los “resultados” y la “discusión” pueden fundirse en un solo capítulo narrativo.
  • El “marco teórico” puede integrarse con la revisión de literatura.
  • Pueden aparecer capítulos de “contexto” que describan el caso de estudio.

Para tesis de métodos mixtos, suelen tener secciones separadas para cada componente (cuantitativo y cualitativo) y un capítulo de integración.

Lo que importa: Que tu estructura tenga una lógica interna clara. Que el lector pueda seguir el hilo. Que cada capítulo cumpla una función y se conecte con los demás.

17.4.2 El orden de escritura: no es el orden del documento

Aquí un secreto que los manuales no te cuentan: no tienes que escribir en orden. De hecho, muchos investigadores experimentados recomiendan este orden:

  1. Metodología (lo más concreto: qué hiciste, cómo, con quién).
  2. Resultados (lo que encontraste).
  3. Marco teórico / Revisión de literatura (lo que ya sabes del tema).
  4. Discusión (qué significan tus resultados en contexto).
  5. Introducción (ahora que sabes todo, escribe la entrada).
  6. Conclusiones (el cierre).
  7. Abstract (el resumen final, siempre al final).

¿Por qué este orden? Porque es más fácil escribir sobre lo que ya hiciste que sobre lo que vas a hacer. Y porque la introducción y las conclusiones solo se pueden escribir bien cuando ya sabes qué encontraste.

17.5 Consejos prácticos de escritura

17.5.1 Sobre el estilo

  • Frases cortas. Si tu frase tiene más de 3 líneas, córtala en dos. Tu lector te lo agradecerá.
  • Voz activa. “Analicé los datos” es mejor que “Los datos fueron analizados.” (Sí, tú hiciste la investigación. Puedes decirlo.) La voz pasiva tiene su lugar, pero su abuso genera prosa gris e impersonal.
  • Párrafos con una idea. Un párrafo = una idea principal. Si empiezas a hablar de otra cosa, abre un párrafo nuevo. Sword (2012) encontró que los mejores escritores académicos usan párrafos de 4-8 frases, con una oración temática clara al inicio.
  • Menos adjetivos. “Un estudio sumamente interesante y enormemente relevante” → “Un estudio relevante.” Los adjetivos inflados no impresionan; cansan.
  • Verbos fuertes. “Se llevó a cabo un análisis” → “Analizamos.” “Se procedió a realizar la recolección” → “Recolectamos los datos.” Cada verbo débil que reemplaces mejora tu prosa.

17.5.2 Las trampas de la escritura académica

Becker (2007) identifica varios vicios de la escritura académica que debes evitar conscientemente:

El exceso de hedging (cobertura). “Parecería que podría haber una cierta tendencia que sugeriría que quizás existe una posible relación…” Solo escríbelo: “Los datos sugieren una relación entre X e Y.” Si necesitas ser cauteloso, un solo matizador basta. No apiles cinco.

La jerga innecesaria. Usar palabras complicadas no te hace sonar más inteligente; te hace sonar inseguro. “Operacionalizar las dinámicas intersubjetivas del proceso de construcción identitaria” → “Medir cómo las personas construyen su identidad.” Si tu abuela no puede entender la frase, reescríbela.

La nominalización. Convertir verbos en sustantivos: “La realización de la implementación del programa” → “Implementamos el programa.” Cada nominalización le roba energía a tu prosa.

El párrafo de una sola frase kilométrica. Si un párrafo tiene una sola frase de 8 líneas con 4 subordinadas, 2 paréntesis y un gerundio colgante, es un párrafo que nadie va a leer completo. Partirlo en pedazos no es simplificar; es comunicar.

17.5.3 Anatomía de un buen párrafo académico

Un párrafo bien construido tiene:

  1. Oración temática (de qué trata este párrafo): “El capital cultural se distribuye desigualmente entre estratos socioeconómicos.”
  2. Desarrollo (evidencia, elaboración): “Los datos muestran que el quintil más rico tiene en promedio 3.5 veces más libros que el quintil más pobre. Además, la frecuencia de asistencia a eventos culturales difiere significativamente (t = 4.2, p < .001).”
  3. Transición o cierre (conecta con lo que sigue): “Esta desigualdad en la distribución del capital cultural tiene consecuencias directas para la permanencia universitaria, como se analiza a continuación.”

No todo párrafo necesita los tres elementos, pero la mayoría debería tenerlos.

17.5.4 Sobre el proceso

  • No edites mientras escribes. Primero saca las ideas. Luego las pules. Son dos actividades diferentes que usan partes diferentes del cerebro. Alternar entre ambas es la receta para el bloqueo.
  • Usa un sistema de referencias desde el primer día. Zotero, Mendeley, o el que prefieras. No esperes al final para “ordenar las citas.” Eso es una pesadilla garantizada.
  • Haz un outline antes de cada capítulo. ¿Qué puntos quieres cubrir? ¿En qué orden? ¿Qué evidencia necesitas para cada punto? Escribir sin outline es como viajar sin mapa: llegas a algún lado, pero no al que querías.
  • Lee en voz alta. Si tropiezas al leer tu propia frase, el lector también tropezará. Leer en voz alta detecta problemas de ritmo, frases demasiado largas y ambigüedades que la lectura silenciosa no atrapa.
  • Imprime y corrige en papel (al menos una vez). La pantalla genera una “ceguera de familiaridad.” En papel ves errores que llevas semanas sin notar.

17.6 Cómo escribir un abstract que la gente quiera leer

El abstract es lo primero (y a veces lo único) que leerán de tu trabajo. Son 150-300 palabras que deben convencer al lector de que vale la pena seguir.

Estructura en 5 frases:

  1. Contexto/problema: “La deserción universitaria en América Latina afecta desproporcionadamente a estudiantes de primera generación.”
  2. Vacío/pregunta: “Sin embargo, poco se sabe sobre el rol del capital cultural familiar más allá del efecto del ingreso.”
  3. Método: “Este estudio analiza datos de 1.200 estudiantes de universidades públicas de Lima mediante regresión logística.”
  4. Resultado principal: “Los resultados muestran que el capital cultural institucionalizado tiene un efecto positivo y significativo sobre la permanencia, incluso controlando por ingreso.”
  5. Implicación: “Esto sugiere que las políticas de retención deben ir más allá de las becas económicas e incluir programas de capital cultural.”

Eso es todo. Claro, conciso, informativo. Nada de “desde tiempos inmemoriales, la educación ha sido…” ni de “este trabajo pretende contribuir modestamente al debate sobre…”

17.7 Citación y referencias: APA y el mundo

En ciencias sociales, el estilo APA (American Psychological Association) es el más común (American Psychological Association, 2020). Pero no es el único:

Estilo Uso común Formato en texto
APA Psicología, educación, ciencias sociales (Pérez, 2020)
Chicago (autor-fecha) Ciencia política, sociología (Pérez 2020)
Chicago (notas al pie) Historia, humanidades Nota al pie con referencia completa
Harvard Negocios, economía (algunos contextos) (Pérez, 2020)
Vancouver Ciencias de la salud Número superíndice [1]

Lo que importa: Elige uno (o el que tu programa exija) y sé consistente. Nada grita “amateur” más fuerte que mezclar estilos de citación.

17.7.1 Errores comunes de citación

  • Citar un artículo que no leíste (lo sacaste de la lista de referencias de otro paper). Se nota. Y si el autor original citó mal, tú reproduces el error.
  • Citar solo en español cuando la literatura principal está en inglés (o viceversa). Muestra que solo conoces una porción del debate.
  • Citar demasiado un solo autor. ¿Es una tesis o un fan fiction? Diversifica tus fuentes.
  • No citar ideas que no son tuyas. Cuando tengas dudas: cita. El plagio no siempre es intencional, pero siempre es grave.
  • Citar Wikipedia o blogs como fuente primaria. Wikipedia puede ser un punto de partida para encontrar fuentes, pero nunca es la fuente.
  • Tener 80 referencias en la bibliografía y citar solo 20 en el texto. Cada referencia en tu bibliografía debe aparecer citada en el texto, y viceversa. Usa tu gestor bibliográfico para verificar esto automáticamente.

17.8 Cómo responder a revisores (y a tu asesor)

Tarde o temprano recibirás feedback. De tu asesor, de tu comité, o de revisores de una revista. Aprender a procesar y responder ese feedback es una habilidad fundamental.

17.8.1 Principios

  1. Espera 24 horas antes de responder. La primera reacción a las críticas siempre es emocional. Deja que pase.
  2. Asume buena fe. El revisor quiere mejorar tu trabajo, no destruirte (la mayoría de las veces).
  3. Responde punto por punto. Cada comentario merece una respuesta, aunque sea “Gracias por la observación. Hemos corregido X en la página Y.”
  4. Si no estás de acuerdo, argumenta. No tienes que aceptar todo. Pero “no estoy de acuerdo” no alcanza. Necesitas explicar por qué, con evidencia.
  5. Agradece los comentarios duros. Son los que más mejoran tu trabajo. Belcher (2019) lo dice claramente: los comentarios que más duelen suelen ser los más útiles.

17.8.2 Formato para responder

Comentario del revisor: “La muestra es demasiado pequeña para las conclusiones que se hacen.”

Respuesta: “Agradecemos la observación. Hemos añadido un análisis de poder estadístico (p. 18) que demuestra que el tamaño de muestra es suficiente para detectar efectos medianos (d = 0.5) con 80% de poder. Además, hemos matizado las conclusiones para reflejar esta limitación (p. 32).”

17.9 El síndrome del impostor y la procrastinación académica

Hablemos de lo que nadie habla en los manuales: la salud mental durante la tesis.

17.9.1 El síndrome del impostor

“No soy suficientemente inteligente para esto.” “Van a descubrir que no sé nada.” “Los demás son mucho mejores que yo.”

Si piensas algo de esto: bienvenido al club. Prácticamente todos los académicos —desde estudiantes hasta profesores titulares— experimentan el síndrome del impostor. No eres un fraude. Estás aprendiendo. Y aprender implica no saber (todavía).

Un dato que quizás ayude: Kahneman (2012), Nobel de Economía, ha dicho públicamente que sigue sintiéndose un impostor. Si le pasa a él, no es un defecto tuyo; es una característica del oficio.

17.9.2 La procrastinación

“Voy a empezar mañana.” “Necesito leer un paper más antes de escribir.” “Primero voy a organizar mi escritorio.” “Necesito instalar el software perfecto para tomar notas.”

La procrastinación en la tesis es epidémica. Y suele estar vinculada al perfeccionismo (no escribo porque no va a quedar perfecto) o al miedo (no escribo porque van a criticarme).

El antídoto: Escribe mal, pero escribe. Silvia (2007) propone el método de 45 minutos:

  1. Pon un timer de 45 minutos.
  2. Escribe sin parar. Sin editar. Sin verificar citas. Sin cambiar la fuente a una más bonita.
  3. Cuando suene, para.
  4. Descansa 15 minutos.
  5. Repite.

En un día puedes producir 1.000-2.000 palabras con esta técnica. En una semana, un capítulo entero (en bruto). Después editas. Pero primero produces.

ImportanteReflexión

La escritura académica no es un talento innato; es una habilidad que se desarrolla con práctica deliberada. Nadie nace escribiendo bien. Pero todo el mundo puede mejorar si escribe regularmente, lee críticamente cómo escriben otros, y acepta que la reescritura es el proceso, no un fracaso.

TipEjercicio

Durante las próximas 2 semanas:

  1. Bloquea 45 minutos diarios en tu calendario para escribir tu tesis. La misma hora todos los días. Trátalo como una cita con el médico: innegociable.
  2. Escribe sin editar. Lleva un registro de cuántas palabras produces por día.
  3. Al final de las 2 semanas, tendrás ~7.000-10.000 palabras. Probablemente la mitad sea rescatable. Eso es un capítulo.
  4. Ahora sí: edita, reorganiza, reescribe. Lee en voz alta. Pide a un colega que lea. Reescribe de nuevo.
  5. Compara tu primer borrador con el final. La distancia entre ambos es el proceso de escritura. Celebra esa distancia.
American Psychological Association. (2020). Publication Manual of the American Psychological Association (7th ed.). American Psychological Association.
Becker, H. S. (2007). Writing for Social Scientists: How to Start and Finish Your Thesis, Book, or Article (2nd ed.). University of Chicago Press.
Belcher, W. L. (2019). Writing Your Journal Article in Twelve Weeks: A Guide to Academic Publishing Success (2nd ed.). University of Chicago Press.
Kahneman, D. (2012). Pensar rápido, pensar despacio. Debate.
Silvia, P. J. (2007). How to Write a Lot: A Practical Guide to Productive Academic Writing. American Psychological Association.
Sword, H. (2012). Stylish Academic Writing. Harvard University Press.